Casi siempre pasa: uno se queda callado. Hay un momento exacto, un segundo de silencio en donde una implosión de argumentos, palabras, sentimientos, emociones bailan y se despiden con un suspiro, un segundo para detenerse y mirar fijamente. Un momento de elocuencia entre el pensamiento y los recuerdos.
Momento de salvación o castigo antes de que se derrumbe todo.
Pero casi siempre pasa; las palabras se vuelven nudo y la cobardía gana, por sobre todas las cosas ganar antes que «humillarse», así funciona ahora. Y sabes? solo tienes un segundo para gritar en medio de todas las palabras sin sentido, y da igual si no lo dices, pero no siempre da lo mismo.
-PB-